SALUD Y BIENESTAR

¿Cuánto cuesta comer sano en México?; estudio revela la cantidad diaria que se debe invertir

En México muchas personas dejan de comer saludablemente debido a que llevar una buena alimentación suele tener precios elevados

Este es el costo de llevar un buen hábito alimenticio
Buena alimentación.Este es el costo de llevar un buen hábito alimenticioCréditos: El Mañana
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Comer sano no debe ser considerado un gasto sino una inversión a la salud, pero para muchas personas esa inversión puede llegar a ser muy cara dependiendo del presupuesto con el que se cuente.

De acuerdo con un estudio, las personas que deciden cambiar su alimentación deben desembolsar más de 3 mil pesos mensuales, siempre y cuando la persona cocine en casa o de lo contrario el precio se puede duplicar.

¿Qué implica “comer sano”?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una alimentación balanceada se basa en unas 2 mil calorías al día, distribuida en al menos tres comidas: desayuno, comida y cena. Esta debe incorporar verduras, frutas, leguminosas, cereales, lácteos y alimentos de origen animal.

Un ejemplo del menú diario contemplado:

  • Desayuno: dos huevos, frijoles y un vaso de leche.
  • Comida: dos pechugas de pollo cocidas, ensalada (jitomate, nopal, calabaza), arroz y 3 tortillas.
  • Cena: bistec, papas cocidas, un aguacate y 2 tortillas. Además, fruta entre comidas.

¿Cuánto cuesta realmente?

En México, una persona debería invertir diariamente un presupuesto de 115 a 145 pesos por desayuno, comida o cena, esto se traduce en más de 3 mil 400 pesos al mes, considerando que la persona cocina sus propias comidas y consigue buenos precios en mercado o tianguis.

Pero la falta de tiempo para cocinar, altos precios de algunos alimentos son solo algunos factores que impiden que se cumpla la meta, pues muchas personas no cuentan con los recursos suficientes para cubrir tres comidas balanceadas al día.

Este análisis revela que aunque “comer sano” es reconocido como clave para la salud, en la práctica se vuelve una tarea difícil para muchos mexicanos.

  • La brecha económica se traduce también en brecha nutricional.
  • El hecho de que una dieta ambiciosa tenga un costo elevado puede afectar la adopción de hábitos saludables.
  • Las políticas públicas y los programas de nutrición deberían considerar este factor económico: es importante facilitar acceso no sólo a alimentos nutritivos sino a precios asequibles y a tiempo/espacio para prepararlos.