A un año del fallecimiento de Paquita la del Barrio, la emblemática “Casa Paquita”, ubicada en la colonia Guerrero de la Ciudad de México, fue puesta oficialmente a la venta. El inmueble, que durante décadas funcionó como restaurante-bar y punto de reunión para sus seguidores, ahora cambia de rumbo tras convertirse en parte de la herencia familiar.
La propiedad quedó en manos de su hijo mayor, Miguel Gerardo, quien tomó la decisión de venderla. Con ello, no solo se cierra un capítulo inmobiliario, sino también uno profundamente simbólico dentro de la historia de la música ranchera popular.
El lugar donde nació el “¿Me estás oyendo, inútil?”
La llamada “Casa Paquita” no fue solo un domicilio particular. Durante años se convirtió en santuario bohemio donde la intérprete lanzó frases que se volvieron parte del imaginario colectivo, como el célebre “¿Me estás oyendo, inútil?”. En ese escenario íntimo consolidó buena parte de su carrera y reforzó su conexión con el público.
Te podría interesar
Ubicada en la tradicional colonia Guerrero, la propiedad fue testigo del ascenso artístico de la cantante y de innumerables presentaciones privadas que alimentaron su leyenda. Para muchos capitalinos, el lugar representa un pedazo vivo de la cultura popular.
Salón Aries y habitaciones secretas
El terreno fue adquirido hacia 1978, cuando apenas era un lote vacío. Con el paso de los años, la propia artista impulsó la construcción por etapas. Primero levantó un nivel básico; más tarde añadió un segundo piso donde instaló el Salón Aries nombre inspirado en su signo zodiacal y finalmente habilitó habitaciones en la parte superior.
En esos espacios vivió junto a familiares y empleados durante los primeros años de éxito. La casa no solo era negocio, también fue refugio y centro de operaciones de su carrera. Con el tiempo, el restaurante-bar se convirtió en parada obligada para fanáticos y curiosos que buscaban verla cantar en un ambiente cercano.
¿Por qué cuesta tanto?
El inmueble salió al mercado con un precio inicial de 39 millones de pesos. La cifra responde tanto a su carga histórica como a su potencial comercial. Se trata de una propiedad de varios niveles, con uso mixto y ubicada en una zona céntrica con alta conectividad, cercana a mercados, transporte público y vialidades principales.
Sin embargo, mantener un espacio de estas dimensiones implica gastos considerables: servicios, mantenimiento estructural, impuestos y operación constante. Para alguien que ya no reside en la capital, sostenerlo resulta poco práctico.
El sueño de convertirla en museo se cayó por una poderosa razón
Tras el fallecimiento de la cantante, algunos seguidores propusieron convertir el inmueble en museo. No obstante, la idea no prosperó. La conservación de vestuarios, objetos personales y material histórico implicaría una inversión elevada en restauración, seguridad y administración permanente.
Especialistas coinciden en que, sin un esquema sólido de financiamiento, un proyecto cultural de este tipo podría resultar inviable a largo plazo. Así, la decisión familiar fue optar por la venta.
Con su salida al mercado, la “Casa Paquita” deja de ser únicamente un símbolo artístico para transformarse en una oportunidad inmobiliaria. El nuevo comprador heredará no solo metros cuadrados y potencial de desarrollo, sino también la memoria de un espacio donde una de las voces más combativas de la música popular mexicana escribió parte esencial de su historia.
