En medio de la tormenta digital que envuelve al espectáculo mexicano por las recientes acusaciones contra Carmen Salinas, los reflectores se han vuelto a posar sobre uno de los episodios más siniestros y fascinantes de la farándula nacional: el caso de los "Narcosatánicos" de Matamoros, ocurrido en 1989.
¿Quiénes eran los "Narcosatánicos"?
A finales de los años ochenta, una secta criminal liderada por el cubanoamericano Adolfo de Jesús Constanzo sembró el terror en la frontera de Tamaulipas. Constanzo, junto a su compañera Sara Aldrete (una estudiante del ITESM Campus Matamoros), practicaba la religión Palo Mayombe, una mezcla de creencias africanas y catolicismo que incluía sacrificios humanos para supuestamente obtener poder y protección.
El grupo secuestró y asesinó a más de una docena de personas, la mayoría de ellas ciudadanos estadounidenses, en un rancho ubicado a las afueras de Matamoros. Sus rituales macabros incluían la colocación de vísceras y extremidades en "ngangas" (calderos sagrados) para realizar hechizos.
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La conexión con la farándula mexicana
Lo que llevó este caso al corazón del espectáculo fue un hallazgo durante los cateos a las propiedades de la organización criminal. Las autoridades encontraron una libreta con los nombres de políticos de la época y de famosos, entre ellos: Juan Gabriel, Yuri, Lucía Méndez, Irma Serrano y Oscar Athié.
La prensa sensacionalista vinculó de inmediato a estos artistas con los criminales, desatándose un escándalo que marcaría sus carreras para siempre. La sola mención de sus nombres en la agenda de los asesinos bastó para que la opinión pública los señalara.
"Nos decían que éramos narcosatánicas"
La cantante Yuri recuerda ese periodo como el más desagradable de su vida. En entrevistas posteriores, confesó el calvario que vivió:
A mí y a Lucía Méndez nos decían que éramos narco satánicas... La gente nos veía re feo, porque decían 'la Yuri y la Lucía muy artistas, pero narco satánicas'... porque se les antoja hablar de gente famosa.
Lucía Méndez también ha hablado del tema, señalando que los señalamientos fueron una cortina de humo para desviar la atención de los verdaderos implicados.
Lo que realmente pasó
Es fundamental aclarar que ni Sara Aldrete (sentenciada a 647 años de prisión) ni las autoridades vincularon nunca a estos artistas ni a los políticos mencionados con los delitos de la secta .
Incluso se emitió un boletín oficial desligándolos de esta organización criminal. Sin embargo, el daño a su imagen ya estaba hecho. La libreta no era una lista de miembros, sino probablemente una agenda de contactos sin relación con los sacrificios.
Irma Serrano: "Soy bruja, pero de escoba no"
La figura de Irma Serrano "La Tigresa", fallecida en 2023, siempre estuvo rodeada de misticismo. Nunca ocultó su fascinación por las fuerzas del mal. En 1962 grabó el tema "Llamando al Diablo" y en la entrada de su casa había una enorme figura tallada en madera de un Diablo desnudo.
En una entrevista con Israel Jaitovich, confesó sin titubeos:
"Soy bruja, pero no de escoba, me gusta practicar la brujería negra, porque la blanca no me sale".
Su actriz y compañera Lucila Mariscal reveló que las propias actrices le temían: "Una vez me amenazó y me dijo: 'Vas a ver', y como a los 15 días de eso, me tropecé. A mí me han dicho que esta mujer enterraba a la gente en macetas con muñequitos" .
El eco en la polémica actual
Las viejas historias de los "Narcosatánicos" han resurgido ahora que las redes sociales hierven con las acusaciones del podcast Penitencia contra Carmen Salinas y los testimonios rescatados de Pedro Romero sobre una supuesta secta en el medio artístico.
El patrón se repite: nombres de famosos mencionados sin pruebas concluyentes, especulación desbordada y daños colaterales a la reputación de figuras que ya no pueden defenderse.
Mientras la familia de Salinas contempla acciones legales y los usuarios siguen compartiendo teorías, el caso de Matamoros queda como un recordatorio escalofriante de lo rápido que la realidad y el morbo pueden entrelazarse en México.
