Durante el fin de semana, el nombre de Laura Bozzo se convirtió en tendencia en redes sociales luego de que comenzara a circular un video con información falsa que aseguraba que la conductora peruana había fallecido a los 74 años de edad. El contenido se propagó rápidamente en plataformas como Facebook, TikTok y X, en el video viral se afirmaba que Laura Bozzo habría sido encontrada sin vida en el suelo de su domicilio, y que la supuesta causa de muerte estaría relacionada con una cirugía estética reciente en el rostro.
La narración, acompañada de imágenes y un tono serio y alarmista, fue compartida miles de veces pese a no provenir de ninguna fuente oficial ni medio de comunicación confiable. Mientras algunos internautas expresaban sorpresa y tristeza, otros comenzaron a dudar de la veracidad del contenido.
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Laura Bozzo reaparece y desmiente los rumores
Horas después del auge del rumor, Laura Bozzo reapareció públicamente para desmentir categóricamente su supuesta muerte. A través de sus redes sociales, la conductora compartió un video en el que se le observa relajada y disfrutando de una piscina, dejando en claro que se encuentra en buen estado de salud y lejos de cualquier situación médica grave. En su mensaje, Bozzo reaccionó con ironía y molestia, señalando que no es la primera vez que en redes sociales la dan por muerta.
No sé cuántas veces me han dado por muerta, es de locos, besos a mi público, los amo.
Laura Bozzo reaparece y pone fin al rumor que sacudió las redes
Laura Bozzo aprovechó para tranquilizar a sus seguidores, asegurando que no se encuentra hospitalizada ni enfrenta problemas de salud delicados. Su aparición pública puso fin a las especulaciones y evidenció, una vez más, la facilidad con la que las noticias falsas se difunden en redes sociales.
El caso reabre el debate sobre la responsabilidad de verificar la información antes de compartirla, especialmente cuando se trata de figuras públicas. Aunque en esta ocasión el rumor fue desmentido rápidamente, el impacto emocional y la confusión generada muestran cómo la desinformación puede afectar tanto a los protagonistas como a la audiencia.
