El cine de Hollywood es un negocio de altos riesgos, y para cada gran éxito inesperado, existe un proyecto que, a pesar de la inversión, las estrellas y el marketing masivo, se queda corto. Estas películas llegan a las salas precedidas por un entusiasmo descomunal, ya sea por ser la adaptación de un clásico literario, el inicio de una nueva saga o la promesa de un espectáculo visual sin precedentes. Sin embargo, la brecha entre la expectativa generada y la realidad en taquilla o la recepción de la crítica puede resultar en un fracaso de alto perfil.
El fracaso no siempre significa que la película sea intrínsecamente mala; en muchos casos, simplemente no logra conectarse con el público masivo que se esperaba, o su desorbitado presupuesto exige una recaudación casi imposible de alcanzar. Los estudios invierten cientos de millones de dólares, y el fiasco de una de estas apuestas puede tener serias repercusiones financieras.
Analizar estos casos nos permite entender mejor la volatilidad de la industria cinematográfica, donde el éxito no está garantizado ni siquiera para las propiedades intelectuales más queridas o los equipos creativos más aclamados. A continuación, repasamos cinco películas muy esperadas que, por diversas razones, no lograron cumplir con las enormes expectativas que se depositaron en ellas.
El gran Gatsby (The Great Gatsby, 2013): Exceso Visual y Frío Emocional
El gran Gatsby es la adaptación de la novela clásica de F. Scott Fitzgerald de 1925 fue dirigida por el visionario Baz Luhrmann y protagonizada por Leonardo DiCaprio. Su estreno fue uno de los más anticipados de 2013, prometiendo un espectáculo visual deslumbrante que capturaría la decadencia y el glamour de los "Locos Años Veinte" en 3D.
Aunque la película fue visualmente grandiosa, con fiestas extravagantes y un diseño de vestuario y escenografía deslumbrante, la crítica se dividió. Muchos sintieron que el estilo frenético de Luhrmann, con su anacrónica banda sonora de hip-hop y pop, eclipsaba la profundidad emocional y la crítica social de la novela. A pesar de una recaudación aceptable, no se convirtió en el fenómeno cultural unánime que se esperaba, dejando a muchos espectadores con una sensación de vacío.
John Carter (2012): El alto costo de una saga perdida
Accesible en plataformas sin costo como Mercado Play, está basada en la serie literaria de Edgar Rice Burroughs, John Carter fue una gran apuesta para lanzar una nueva franquicia de ciencia ficción y aventuras. Con un presupuesto estimado de 263 millones de dólares, el proyecto era una producción colosal con efectos especiales de vanguardia. La película presentaba una historia épica de un veterano de la Guerra Civil transportado a Marte.
El fracaso de John Carter fue estrepitoso. La confusa campaña de marketing no logró explicar la premisa de la película ni generar interés suficiente en el público. La cinta recaudó menos de 75 millones de dólares en Estados Unidos, lo que se tradujo en pérdidas estimadas de más de 200 millones de dólares para el estudio. Es recordado como uno de los mayores fracasos de taquilla de la historia moderna, poniendo fin a la saga antes de que pudiera despegar.
Batman vs Superman: El origen de la justicia (2016): Confusión de universos
Batman vs Superman: El origen de la justicia fue, posiblemente, la película de superhéroes más esperada de la década de 2010. Prometía ser el primer enfrentamiento en la pantalla grande entre dos de los íconos de DC Comics, Batman (Ben Affleck) y Superman (Henry Cavill), y serviría como plataforma para el lanzamiento oficial del Universo Extendido de DC (DCEU) y la presentación de Wonder Woman.
A pesar de una evaluación inicial muy sólida, la película se enfrentó a un consenso crítico abrumadoramente negativo. Las principales críticas se centraron en su tono excesivamente sombrío y deprimente, una narrativa dispersa y la percibida necesidad de acelerar la construcción del universo compartido. La película introdujo demasiados personajes y tramas simultáneamente, confundiendo a muchos espectadores.
Aunque la película fue taquillera, no alcanzó las cifras estratosféricas que se esperaban de un evento de tal magnitud y, lo más importante, no generó la aclamación y el esfuerzo necesario para sostener una franquicia. El resultado fue una gran decepción cultural y crítica que obligó al estudio a replantear la dirección, el tono y la estructura de todas sus futuras películas de DC, demostrando que ni siquiera los superhéroes más grandes garantizan el éxito si la ejecución es errática.
Tomorrowland: El mundo del mañana (2015): La fantasía que no conectó
Esta creación fue una de las grandes apuestas para 2015. Respaldada por el prestigio del director Brad Bird (conocido por Los increíbles y Misión imposible: Protocolo fantasma) y protagonizada por George Clooney.
La película se presentó como una aventura de ciencia ficción optimista. La premisa se basaba libremente en la sección futurista de los parques temáticos de Disney, prometiendo un viaje a un mundo secreto de inventores y soñadores. El hype se construyó sobre la expectativa de ver una historia de gran presupuesto y efectos visuales que recuperará el optimismo de la ciencia ficción clásica.
Sin embargo, el ambicioso proyecto se enfrentó a un rendimiento muy débil en taquilla, resultando en pérdidas estimadas para Disney. Los críticos elogiaron la ambición visual de Bird, pero lamentaron la confusión de la narrativa y un mensaje central que, aunque bien intencionado sobre la necesidad de combatir el cinismo, no logró resonar con el público masivo.
Tomorrowland es un claro ejemplo de un concepto prometedor y una gran inversión que, por fallas en la ejecución del guion, no logró traducirse en el éxito comercial y cultural duradero que el estudio y sus creadores esperaban.
El hombre lobo (2010): El clásico de terror que no despegó
El hombre lobo de 2010 fue un intento de alto perfil por revivir sus icónicos Monstruos Clásicos de terror. El proyecto prometía una revisión oscura, seria y visualmente impactante del clásico de 1941, respaldada por un elenco estelar que incluía a Benicio del Toro, Anthony Hopkins y Emily Blunt. La película se centra en un hombre que regresa a su hogar ancestral para investigar la desaparición de su hermano y termina siendo mordido por una criatura, condenándolo a la licantropía.
A pesar de su promesa, la producción estuvo plagada de problemas de desarrollo, múltiples reescrituras de guion y cambios de director que resultaron en una película final incoherente y excesivamente costosa. La tensión entre la visión del director y las demandas del estudio sobre la duración y el contenido se hizo evidente en el corte estrenado.
La película no logró recuperar su presupuesto abultado en taquilla en Estados Unidos y fue recibida con críticas tibias. A pesar de ganar un Óscar por el excelente trabajo de maquillaje (que fue un punto fuerte), El hombre lobo se convirtió en un fracaso crítico y comercial que demostró lo difícil que puede ser revivir íconos de terror para una audiencia moderna con altas expectativas.
