La lucha libre es sinónimo de espectáculo y en Nuevo Laredo es una tradición que ha perdurado durante muchos, como lo han expresado varios luchadores de la talla de Latin Lover, Pimpinela, L.A. Park y Mamba.
La de esta frontera es una plaza difícil, dura y muy crítica de lo que ve en las arenas locales, pero la gente sabe brindarle su cariño a los gladiadores que se lo ganan, como es el caso de El Norteñito.
Con un atuendo llamativo y su inconfundible sombrero mágico que pone a sus rivales a bailar, El Norteñito platicó con El Mañana sobre cómo se ha convertido en una de las atracciones más virales del cuadrilátero, y lo que significa para él ser orgullosamente del norte de México.
En las últimas semanas, Nuevo Laredo se ha convertido en uno de sus lugares favoritos, ya que la gente se prende y baila con él en cada lucha de la que forma parte.
"Desde la primera vez que vine me sentí muy emocionado, estoy muy contento de estar aquí en Nuevo Laredo, ya que aunque ya había vivido aquí, ahora que volví a esta ciudad a luchar, todos me trataron muy bien. Apenas salgo con mi canción y es una locura lo que vivo, es algo muy bonito que no he sentido en ninguna otra parte", expresó.
Aunque estuvo un tiempo en Nuevo Laredo, es una persona a la que le gusta viajar por el norte, teniendo la oportunidad de vivir en varias ciudades.
"Me fui de Nuevo Laredo porque siempre he sido alguien que vive en el norte; Tijuana, Sonora, Chihuahua, Nuevo Laredo y Matamoros, un rato en Mazatlán también, me baso en todo el norte, incluyendo por supuesto el lugar donde nací, Monterrey.
La máscara, el atuendo, el sombrero, todo es parte de lo que significa El Norteñito, y nos explica qué significan cada uno de esos importantes detalles.
"Mis sombreros, que yo diseño, significan mi tierra, que es Monterrey, la máscara es un ejemplo de lo que se vive en la frontera, las grecas simulan cuando pasas la frontera, ya que aunque yo nunca he intentado cruzar, sé que es algo que se vive a diario y es algo que se me quedó muy grabado. Los ojos cerrados en mi máscara son por las personas que cruzan, van con los ojos cerrados, pero siempre con una sonrisa, buscando el sueño americano", manifestó.
La canción de La Nena ya forma parte una parte muy importante de su personaje, pero lo que más lo llena de satisfacción es ver el cariño de los aficionados.
"Me siento contento desde que empieza la canción, que es de Edén Muñoz y Cosme Tadeo; me siento muy completo, es impresionante lo que siento, la adrenalina, desde antes de que suena quiero salir a bailar, cuando la gente se para y se pone a bailar, siento que tengo que dar el doble en cada lucha", dijo.
Aunque la máscara es indispensable para poder expresar lo que siente arriba del ring, El Norteñito cree que podría seguir haciendo bailar a la gente si algún día la pierde.
"Seguiría con la misma actitud o hasta mejor, siento que es algo identificable en mi, pero sin la máscara, aunque espero no perderla, siento que le daría todavía más a la gente, aunque no me vería sin ella", comentó.
El talentoso gladiador lleva 15 años entrenando y 10 arriba de los encordados, en una carrera que le ha permitido conocer grandes historias de superación.
"Levo en este deporte 15 años entrenando y 10 como luchador, y he aprendido muchas cosas. Hace tiempo se me acercó un chavo en Pachuca con el que iba a luchar, y no tenía brazo; me dijo que era la primera vez que iba a tener una lucha así, sin brazo, eso fue increíble, me hizo darme cuenta que tengo que echarle el doble de ganas antes de cada combate", declaró emocionado.
El Norteñito le deja un mensaje a la gente de Nuevo Laredo que lo ha apoyado durante todo este tiempo.
"Gracias por apoyar a El Norteñito, por apoyar a la persona; yo vengo de Monterrey, pero ya me siento de Nuevo Laredo. Quiero seguir dándolo todo, el baile, mi actitud, es una alegría inmensa venir a Nuevo Laredo y espero que así siga siendo.
