La madrugada del 17 de marzo de 1913, la neolaredense Leonor Villegas de Magnón escribió a sus hijos un recado mientras la ciudad se convulsionaba durante la Revolución Mexicana.
“Hijitos cuando se levanten vayan a casa de su tío, allí espérenme, volveré pronto”, escribió la fundadora de la Cruz Blanca Constitucionalista. Abordó un automóvil que en esos momentos pasaba por su casa, en Laredo, Texas, al mismo tiempo que llegaba otro con un grupo de señoritas que venían huyendo de Nuevo Laredo para escapar de las balas, diciéndole que toda la población de Nuevo Laredo ya estaba cruzando el puente para el lado americano.
Leonor Villegas les hizo ver en el acto que era necesario regresar, se bajaron de su coche para el de “La Rebelde”, como le apodó su padre afectuosamente al nacer, en la época ella se desenvolvió entre las dos comunidades fronterizas.
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En la época, la activista, policía y maestra mexicana durante el ataque en la ciudad fronteriza, cruzó el río Bravo-Río Grande con dos amigas para ayudar a los revolucionarios heridos y ella misma financió su brigada.
Para enero de 1914 transformó su casa en garaje y escuela en hospitales para tratar a la gente de ambos lados de la frontera, más de 100 soldados de la revolución visitaron sus hospitales durante el movimiento armado.
