Autoridades sanitarias hacen el llamado a la comunidad para reforzar la prevención y la detección oportuna de la enfermedad renal, un padecimiento que en sus primeras etapas suele no presentar síntomas.
De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante 2025 se detectaron alrededor de 2.3 millones de derechohabientes con algún grado de enfermedad renal en el primer nivel de atención.
De ese total, cerca de 85 mil personas ya requieren tratamiento sustitutivo, como diálisis peritoneal o hemodiálisis.
De esta cifra poco más de 300 son de Nuevo Laredo, incluyendo a los pacientes subrogados.
El doctor Juan José Salazar González, coordinador de Programas Médicos en la Coordinación de Unidades de Segundo Nivel, explicó que la enfermedad renal está estrechamente relacionada con diversos factores de riesgo, entre los que destacan la diabetes, hipertensión arterial, obesidad, antecedentes familiares, así como el consumo excesivo de bebidas azucaradas y la automedicación, particularmente con analgésicos, antiinflamatorios o algunos antibióticos.
Ante este panorama, especialistas subrayan que la prevención y el autocuidado son claves para proteger la salud renal. Entre las principales recomendaciones se encuentra mantener una alimentación equilibrada, con mayor consumo de frutas y verduras y menor ingesta de alimentos ultraprocesados, grasas y harinas refinadas, además de beber suficiente agua para favorecer el adecuado funcionamiento de los riñones.
También se recomienda realizar actividad física de forma regular, mantener un peso saludable, evitar la automedicación, controlar enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, y acudir a revisiones médicas periódicas que permitan detectar a tiempo cualquier alteración.
Uno de los principales desafíos de la enfermedad renal es que puede avanzar sin síntomas en sus primeras etapas, por lo que muchas personas desconocen que presentan daño en los riñones.
Cuando aparecen señales, estas pueden incluir cansancio, debilidad, hinchazón en piernas o rostro, cambios en la orina, anemia, alteraciones óseas o comezón en la piel, lo que generalmente indica que el padecimiento ya se encuentra en fases más avanzadas. Para detectar de manera temprana la enfermedad renal, se utilizan pruebas de laboratorio.
El IMSS ofrece distintas opciones que van desde manejo médico en etapas iniciales, con medicamentos y cambios en el estilo de vida, hasta terapias de sustitución de la función renal en casos avanzados, como diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante renal.
